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Intervención en problemas de alimentación

Podemos pensar en la alimentación como una necesidad fisiológica, que sustenta la vida, promociona el crecimiento, nos da energía y posibilita el funcionamiento de los órganos. También como una actividad de la vida diaria, incluyendo planear, preparar y llevarse el utensilio a la boca (esto nos permite ser independientes) Pero la alimentación también supone la participación activa en familia y sociedad.

La falta de autonomía para alimentarse y comer de forma apropiada para la edad, o la imposibilidad de introducir los alimentos adecuados en cada etapa evolutiva (por razones conductuales, sensoriales, neurológicas, del desarrollo…) puede ser tremendamente impactante. Puede llevar al aislamiento, a la baja autoestima, a problemas en la dinámica familiar, y en los casos más extremos a la desnutrición.

Cuando pensamos en alimentación debemos tener en cuenta todos los factores implicados para darnos cuenta de lo compleja que es esta actividad de la vida diaria. Necesitamos un correcto desarrollo de las habilidades motoras orales (para succionar, chupar, manejar el alimento en la boca, masticar…) un buen procesamiento sensorial táctil, propioceptivo, oral y gustativo (para tolerar los diferentes sabores, texturas, temperaturas, para desarrollar las praxias orales, para desarrollar fuerza en la masticación,…) óptimo desarrollo de las habilidades de motricidad fina (para tocar, coger, agarrar, llevar el alimento a la boca con los dedos o con el utensilio) un mantenimiento de la postura (para estar erguidos, poder disociar los movimientos del tronco y el miembro superior, poder tragar,…)  Y además factores sociales, emocionales y ambientales que influyen en todo el proceso.

Nuestro equipo evalúa e interviene sobre los problemas de alimentación debidos a causas médicas, neurológicas, conductuales, retrasos del desarrollo o desórdenes de procesamiento sensorial. A través de un abordaje basado en el juego, en un ambiente tranquilo y familiar (entornos naturales y familiares para ellos), iniciado por el niño y dirigido por el terapeuta. Haremos que comer sea una experiencia placentera para todos.

Trabajamos desde diferentes enfoques dependiendo de la causa subyacente a la dificultad. Evidentemente no se aborda de la misma manera un problema de alimentación por causas neurológicas que por razones conductuales. El objetivo sí es común para todos: conseguir el mayor grado de autonomía, una correcta alimentación para su edad e intentar introducir una dieta lo más variada posible.

En algunos casos utilizaremos cambios en el posicionamiento (por ejemplo diferentes asientos), en otros utilizaremos técnicas del manejo de conducta, o juegos que ayudan a coordinar los movimientos implicados. Se pueden aprenden maneras de colocar los alimentos en la boca, la posición del cuerpo y la cabeza para ayudar a tragar. Podemos emplear productos de apoyo para facilitar la actividad. Y en los casos en los que la dificultad viene dada por un desorden de procesamiento sensorial se aborda desde el enfoque de Integración Sensorial de AYRES (ASI®) evaluando e interviniendo sobre los sistemas sensoriales implicados y las habilidades de praxis.

Nuestro programa es recomendable si…

  • Existen dificultades en la succión-deglución, en la deglución o en cualquiera de estas fases de la alimentación: preparación oral del escenario (preparación de la comida o líquido en la cavidad oral para formar el bolo o chupar líquidos, la manipulación de bolos suaves y masticar alimentos sólidos) y etapa oral (la lengua empuja los alimentos y líquidos a la parte posterior de la boca hacia la garganta)
  • Encuentras dificultades para realizar la transición de alimentos (de líquido a puré, de puré a semisólidos, de semisólidos a sólidos blandos y duros)
  • Tu hijo/a presenta retraso en el desarrollo de habilidades motoras orales que afectan al manejo del alimento en la boca, a la masticación, a la deglución,…
  • Existen dificultades en la aceptación de nuevos alimentos, su dieta está restringida por rigidez conductual.
  • Estamos ante una disfagia debida a daño cerebral adquirido, lesión medular, parálisis cerebral u otras causas.
  • Los problemas de alimentación acompañan a otro diagnóstico que lo complica aún más (trastorno del espectro autista, discapacidad intelectual, discapacidad motora, etc.)